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¿La gestión de Galdeano y Argüello busca eliminar la Biblioteca del Col.Ab.Ro.? Preocupación y rumores en el ámbito jurídico.

En los últimos días comenzaron a circular versiones no oficiales que generan inquietud en la comunidad jurídica local: la histórica Biblioteca del Colegio de Abogados de Rosario podría sufrir un proceso de reducción o modificación significativa.

sala-de-lectura-biblioteca-1024x782 ¿La gestión de Galdeano y Argüello busca eliminar la Biblioteca del Col.Ab.Ro.? Preocupación y rumores en el ámbito jurídico.
Img.: https://www.facebook.com/colabro.org.ar

Según pudo saber Casa de Abogados, no existe aún información clara ni confirmada respecto del alcance del proyecto ni de sus motivos. Se desconoce si se trataría de una eliminación parcial o total de libros y fondos bibliográficos, de una eventual venta a revendedores de libros usados, de un traslado a depósitos o de un cambio estructural en las instalaciones actuales. Hay quienes no descartarían que fueran desechados en basureros.

Algunos creen que sólo van a cancelar la Sala de Lectura del 1º Piso para deconstruir el espacio hacia nuevas formas publicitarias o de servicios que permitan retener la conducción del Colegio de Abogados a fin de año y que se mantendría la Sala de Biblioteca del 2º Piso. Se habla nuevamente del anglicismo “coworking”. Otro rumor es que sólo quedarían las obras que el abogado más utiliza y que los memorables libros antiguos desaparecerían. ¿Y si luego se necesitan en años o décadas? Las acciones de esta generación causarán consecuencias a las generaciones porvenir. ¿Quién decide qué es lo importante y que no? Algunos señalan que semejante responsabilidad histórica recaería sobre los hombros de una abogada de familia e ideología de género que se desempeña como vocal del Directorio. No lo sabemos. Nada hemos podido confirmar.

Más allá de la falta de precisiones, la sola posibilidad de una disminución del acervo bibliográfico genera una profunda preocupación en el ámbito académico y profesional. Las bibliotecas jurídicas son tradicionalmente espacios de estudio, reflexión y transmisión de saberes, pilares fundamentales en la formación de generaciones de abogados, investigadores y jueces. Es por ello que el posmodernismo y la incultura del descarte pretende eliminarlas.

En un contexto de creciente digitalización y su producto: la decadencia del Homo sapiens, la preservación de libros impresos adquiere un valor simbólico y pedagógico aún mayor. La lectura en papel —a diferencia del consumo fragmentario y muchas veces acrítico que fomentan las pantallas— contribuye a la concentración, la comprensión profunda y la construcción de pensamiento crítico según los estudios científicos.

Yuval Harari imagina que los abogados van a desaparecer. Asevera: “Y dichos abogados no tienen por qué ser necesariamente humanos. Las películas y las series de televisión transmiten la impresión de que los abogados se pasan el día en los tribunales gritando: «¡Protesto!» y pronunciando apasionados alegatos. Pero la mayoría de los abogados corrientes pasan su tiempo revisando archivos interminables en busca de precedentes, resquicios legales y minúsculos fragmentos de pruebas potencialmente relevantes. Algunos están atareados intentando imaginar qué ocurrió el día en que mataron a Pepito el de los Palotes o preparando un contrato comercial gigantesco que proteja a su cliente frente a cualquier eventualidad concebible. ¿Cuál será el destino de todos estos abogados cuando sofisticados algoritmos de búsqueda puedan localizar más precedentes en un día que un humano en toda su vida, y cuando los escaneos cerebrales puedan desvelar mentiras y engaños con solo pulsar un botón? Incluso a los abogados y los detectives con mucha experiencia les resulta difícil detectar engaños mediante la simple observación de las expresiones faciales y del tono de voz. Sin embargo, mentir implica áreas cerebrales distintas de las que usamos cuando decimos la verdad. Todavía no hemos llegado ahí, pero es concebible que en un futuro no muy lejano los escáneres fMRI puedan funcionar como máquinas de la verdad casi infalibles. ¿Dónde dejará esto a millones de abogados, jueces, policías y detectives? Quizá necesiten volver a la universidad y aprender una nueva profesión”.

Consecuentemente el polémico proyecto consulta una gravedad de vida o muerte. En palabras de juristas, las bibliotecas no son depósitos de libros viejos, sino guardianas de la memoria jurídica y cultural de la profesión.

Por el momento, no hubo un pronunciamiento público oficial del Colegio respecto de estos rumores. En la página de internet https://www.colabro.org.ar/ hay un logo de lupa con un motor de búsqueda. Al colocar la palabra “biblioteca” se obtiene lo siguiente. “Resultado de búsqueda. 3 resultados sobre «biblioteca»”. Dos vinculados a “nuevas incorporaciones” y uno con el Reglamento de la Biblioteca. Nada más.

Diversos sectores esperan que se mantenga e incremente el patrimonio bibliográfico y garantice el acceso a la lectura tranquila de las fuentes de papel, elemento irremplazable en la formación jurídica seria y el desarrollo cognitivo cerebral.

En fin, ya nos enseñó Cervantes en nuestro Siglo de Oro: “El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”.

Ampliaremos.