Escritos Judiciales. Nuevo revés para la gestión del Colegio de Abogados de Rosario
Entre la sorpresa y la inacción: el Col.Ab.Ro. no da pie con bola y fue sorprendido otra vez luego de una lenta reacción. Las recientes modificaciones impulsadas por la Corte sobre la presentación de escritos judiciales volvieron a generar tensión entre la abogacía de a pie y el Poder Judicial. Mientras juristas de distintos ámbitos advierten sobre la inconstitucionalidad de las nuevas reglas que al legislar, violan la división de poderes, el Colegio emitió una tibia y lenta reacción institucional que una vez más llega tarde y no solamente sin resultados concretos sino que empeora la situación. El máximo tribunal fue recientemente renovado durante el mandato del gobernador Maximiliano Pullaro y el Dr. Lucas Galdeano fue este año candidato dentro de la lista encabezada por aquél pero los resultados judiciales le son adversos.

Una legislación prohibitiva que encendió alarmas.
La controversia comenzó cuando a partir del 21 de julio los abogados se comenzaron a quejar por la sorpresiva legislación jurisdiccional y un grupo de juristas alertó sobre las “Reglas para la interposición de recursos ante los órganos jurisdiccionales” dictadas por la Corte provincial, que limitan fuertemente la extensión de escritos y establecen sanciones drásticas ante incumplimientos formales.
El análisis publicado por Casa de Abogados bajo el título “¿Acomodar el cuerpo al traje o el traje al cuerpo?” advirtió que el nuevo esquema puede vulnerar derechos constitucionales como el acceso a la justicia y el derecho de defensa, y cuestionó si la Corte tiene competencia para imponer este tipo de disposiciones procesales radicales.
Mucho tiempo después, el 23 de octubre, la presidencia del Colegio de Abogados de Rosario hizo pública una nota enviada a la Corte santafesina, pidiendo “revisar y suspender” la aplicación de esas reglas. El comunicado, difundido en el sitio institucional colabro.org.ar, reconoce que la normativa puede afectar el derecho a peticionar y el ejercicio profesional de los abogados.
“Más lento que Alais”. El Colegio reaccionó… después.
Sin embargo, la presentación llegó mucho después de la aprobación de las actas que ya estaban implementándose desde julio. El Colegio se limitó a solicitar una audiencia, sin presentar propuestas técnicas o alternativas normativas concretas. Tampoco las impugnó judicialmente. Pese a que se ha incrementado la cantidad de institutos del Colegio, no se conoce que se hayan realizado jornadas jurídicas ampliamente difundidas con especialistas para criticar la limitación jurisdiccional. Los colegas que peinan canas recuerdan la frase “más lento que Alais”, consagrada en torno a la célebre figura del general Ernesto Arturo Alais.
Y una semana después… La Corte avanzó con más restricciones.
Pese a los reclamos, el Poder Judicial provincial incrementó la medida. A finales de octubre la nueva Corte, incluyó en la limitación a los escritos judiciales de demanda y contestación. Desde el 1 de noviembre de 2025 las nuevas legislaciones jurisdiccionales rigen plenamente para la presentación y contestación de demandas en primera instancia.
La legislación emanada de la Corte es extremadamente estricta: máximo de 40 páginas, letra no menor a 12 puntos, interlineado ajustado, hasta 26 renglones por página, etc (v. caso por caso). Los escritos que no cumplan serán intimados a corregirse en dos días y, de no hacerlo, se considerarán “no presentados”.
Una gestión con más gestos que resultados.
La secuencia de hechos vuelve a poner en cuestión la capacidad de gestión e incidencia del Colegio de Abogados de Rosario, que acumula varios reveses recientes en su interlocución con el Poder Judicial.
En lugar de anticipar el debate, acompañar con informes técnicos o coordinar una estrategia intercolegial, la institución respondió de manera reactiva, cuando las decisiones ya estaban adoptadas. Tampoco ha impugnado judicialmente la legislación de la nueva Corte.
No hubo, hasta ahora, propuestas concretas para mitigar el impacto de las exigencias ni una agenda clara de seguimiento. Tampoco se anunciaron capacitaciones ni herramientas de apoyo para los profesionales que deberán adaptarse a las nuevas reglas bajo riesgo de que sus escritos sean rechazados por cuestiones meramente formales.
El desconcierto refleja la ausencia de acciones visibles. No se conformaron equipos técnicos, no se promovieron foros abiertos con matriculados, ni se ofreció asistencia jurídica colectiva. El resultado: una abogacía local que observa cambios estructurales sin una representación decidida que la defienda ante los órganos de gobierno. Un gremio que no es sujeto sino objeto de las decisiones.
Mientras tanto, el nuevo Poder Judicial santafesino avanza con su legislación que podría traducirse, en la práctica, en mayores trabas para litigar y riesgos de indefensión para los justiciables.
Un llamado a repensar el rol institucional.
El Colegio de Abogados de Rosario enfrenta un momento decisivo. Si aspira a recuperar protagonismo, necesita abandonar la lógica reactiva y construir una estrategia de incidencia jurídica y política sostenida.
Eso implica anticipar las reformas, asesorar técnicamente a sus matriculados, articular con otros colegios y, sobre todo, defender con firmeza los derechos profesionales frente a las normas que los restringen. Si es necesario, judicialmente.
Hoy, el “traje procesal” parece haber sido diseñado sin medir al cuerpo de la abogacía. Y el Colegio, en lugar de reclamar la medida, sigue intentando acomodarse al corte y confección.
Ampliaremos.
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